Definition

Cuando una empresa publica un ROE alto, lo primero que mira un revisor con experiencia no es el numerador. Es el denominador. Y normalmente está mal calculado, porque el capital propio medio se obtiene como simple media aritmética entre apertura y cierre, sin ajustar las ampliaciones, reducciones o reparto de dividendos del propio ejercicio.

Cómo funciona

Empecemos por lo que falla. En los encargos que he llevado, el error más común no está en el numerador (el beneficio neto suele venir auditado por el propio cierre), sino en cómo se construye el capital propio medio. Lo habitual es que el equipo coja el saldo a 1 de enero, el saldo a 31 de diciembre y haga una media simple. Si en julio hubo una ampliación de capital de 200.000 euros, ese movimiento solo pesó seis meses, no doce, y la media simple lo trata como si hubiera estado todo el ejercicio. El ICAC lo ha señalado en informes de control de calidad publicados entre 2022 y 2024 sobre EIP medianas, y seguimos viendo lo mismo año tras año.

El segundo fallo recurrente es confundir ROE con solvencia. Un ROE bajo no es una alarma de continuidad por sí mismo. Una empresa puede tener ROE del 4% y un balance perfectamente sano. Lo contrario también ocurre: un ROE del 18% generado vía recompras agresivas que vacían el capital propio, sin que la caja operativa lo respalde, es exactamente el tipo de bomba de relojería que NIA-ES 570 está pensada para detectar.

Sobre lo que pide la norma. NIA-ES 315 párrafo 19 obliga al auditor a entender el desempeño financiero como parte de su comprensión del negocio. NIA-ES 540 párrafo 8(a) exige que cuando una métrica como el ROE alimenta una estimación contable (por ejemplo, indicadores de deterioro o supuestos de proyección), el soporte debe ser razonable y documentado. NIA-ES 570 párrafo 13 requiere evaluar si existen indicios de incapacidad para satisfacer obligaciones a doce meses vista; un ROE persistentemente negativo o en caída pronunciada entra en ese radar.

La norma dice eso. En la práctica, lo que ocurre es que el ROE se calcula en el papel de procedimientos analíticos, se compara con el ejercicio anterior, se dice que la variación está "dentro de lo esperado" y el papel se firma. Nadie lo conecta con el memorando de empresa en funcionamiento, que se redacta semanas después con otro equipo y otra cabeza. Cuando un revisor del ICAC revisa el archivo, encuentra dos documentos que deberían hablar entre ellos y no se hablan.

Hay una zona gris que conviene reconocer. ¿Debe el auditor marcar un ROE descendente como indicador de NIA-ES 570 cuando la caja operativa es sana y la deuda está controlada? Algunos socios dicen que sí, porque la tendencia relativa es ya un aviso y la norma habla de indicios, no de certezas. Otros dicen que no, porque sin tensión de solvencia el ROE refleja un problema operativo (márgenes, eficiencia), no de continuidad, y forzar la conexión carga al memorando con falsos positivos. Por lo que conozco, la postura defendible suele ser intermedia: documentar el descenso, vincularlo a la causa operativa identificada y dejar constancia explícita de por qué no se considera un indicio de continuidad. Si el revisor pregunta, el papel responde solo.

Ejemplo práctico: Transportes Mercantiles Ibéricos S.L.

Cliente: empresa española de transporte de carga, ejercicio 2024, capital social de 800.000 euros, beneficio neto de 144.000 euros, capital propio medio de 1.200.000 euros.

Paso 1: cálculo del ROE ROE = (144.000 / 1.200.000) × 100 = 12% Nota de documentación: el cálculo se contrastó con la cuenta de pérdidas y ganancias auditada (beneficio neto) y con el balance de apertura y cierre para determinar el capital propio medio. Se dejó archivado en el PT de procedimientos analíticos como indicador de desempeño.

Paso 2: comparación con el ejercicio anterior El ROE del año anterior fue del 18% (beneficio de 198.000 euros sobre capital propio medio de 1.100.000 euros). La caída de 6 puntos porcentuales obligaba a investigar. Nota de documentación: se solicitó a la dirección que explicara la bajada de rentabilidad. La dirección señaló un aumento de costes operativos y una rebaja temporal en tarifas de transporte, soportada con contratos de clientes grandes. Esos contratos se contrastaron contra los registros contables.

Paso 3: evaluación del riesgo de empresa en funcionamiento Con un ROE del 12%, la entidad seguía en rentabilidad positiva. El auditor documentó que el flujo de caja operativo había caído un 8% mientras el beneficio se mantenía estable. Eso apuntaba a un posible desfase entre beneficio contable y capacidad de pago. Nota de documentación: se aplicaron pruebas de flujo de caja para los doce meses siguientes al cierre. Se revisaron las proyecciones de la dirección, los contratos de los principales clientes y el calendario de renovación de la flota, prevista para 2025.

Paso 4: la complicación que apareció en el cierre Durante el procedimiento de cierre, la dirección reveló que la renovación de flota de 2025 exigirá una emisión de deuda que llevará el ratio deuda / capital propio a 1,4x. Esa cifra cambia la fotografía. El ROE del 12% sigue siendo correcto en términos contables del ejercicio cerrado, pero como señal prospectiva pierde gran parte de su valor: el ejercicio que viene tendrá una estructura de capital muy distinta, con más coste financiero y un denominador presionado a la baja si se reparten dividendos antes de la emisión. Nota de documentación: la evaluación de NIA-ES 570 incorporó este hecho. Se solicitó a la dirección un cuadro de proyección con tres escenarios sobre la emisión, sus covenants previstos y el efecto sobre la cobertura de intereses. El auditor dejó constancia de que el ROE actual no podía leerse de forma aislada para concluir sobre continuidad.

Conclusión: el 12% era defensible y por sí solo no levantaba bandera de empresa en funcionamiento. Vaya por delante que la combinación de ROE descendente, caja operativa debilitada y un cambio estructural de capital previsto para el ejercicio siguiente sí exigía documentación detallada del análisis de continuidad. El equipo incluyó la evaluación específica en el PT de riesgos importantes con referencias cruzadas a las pruebas de flujo de caja, al cuadro de proyección de la dirección y al análisis prospectivo de la estructura financiera.

Lo que los revisores y auditores pasan por alto

- El denominador mal construido. Capital propio medio no es media aritmética entre apertura y cierre cuando ha habido movimientos relevantes durante el año. Si hubo ampliación, reducción, distribución o aplicación de resultado fuera del cierre, el cálculo correcto pondera por días. El ICAC ha citado este punto en sus revisiones de control de calidad y sigue siendo uno de los hallazgos más repetidos. Como si calcular un cociente fuera ya garantía de algo.

- El ROE que no llega al memorando de continuidad. Aquí está la trampa: la revisión de empresa en funcionamiento se redacta al final del encargo, cuando los procedimientos analíticos ya están archivados. El hallazgo del ROE descendente nunca llega al memorando de NIA-ES 570 porque nadie lo lleva. Desde mi punto de vista, el archivo debería forzar una referencia cruzada explícita entre el PT de analíticos y el memorando de continuidad, con firma de quien hace la conexión. Si no, la trazabilidad se rompe.

- Confundir rentabilidad deficiente con riesgo de continuidad real. Un ROE del 5% en una empresa con caja operativa sana y deuda controlada no es lo mismo que un ROE negativo arrastrado dos ejercicios. Los revisores detectan cuando el archivo trata ambos casos con el mismo lenguaje. Hay que distinguir, en los papeles, entre rentabilidad floja y tensión de continuidad.

- Ausencia de benchmark sectorial. El ROE sin contexto no dice mucho. Un 8% en distribución alimentaria puede ser excelente; el mismo 8% en software, mediocre. Si el archivo no documenta contra qué se compara, el procedimiento analítico es decorativo. Marcar la casilla. Falta chicha.

- Sobre el papel, el cálculo. En la mesa de revisión, la causa. El ICAC y los inspectores ROAC no preguntan tanto por el número como por el razonamiento que lo acompaña. Un cálculo correcto sin causa documentada vale poco. Una causa razonada, vinculada a contratos, márgenes o estructura de capital, sostiene la conclusión incluso cuando la cifra incomoda.

Términos relacionados

- Capital propio: componente del denominador del ROE; sus movimientos durante el ejercicio afectan al cálculo del capital propio medio. - Beneficio neto: numerador del ROE; la precisión del beneficio condiciona la validez del ratio. - Procedimientos analíticos: técnica de auditoría dentro de la cual el ROE se evalúa como indicador de anomalías. - Empresa en funcionamiento: contexto en el que un ROE descendente puede leerse como posible indicio de riesgo de continuidad. - Estimaciones contables: cuando el ROE alimenta estimaciones (deterioros, proyecciones), su exactitud es relevante. - Análisis de riesgos importantes: papel donde el ROE descendente puede identificarse como riesgo auditado.

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