Definition

Tres horas mirando un Excel con probabilidades de impago. El equipo verifica que las celdas suman, que el porcentaje histórico viene de la base de datos, que la categoría de antigüedad coincide con el sistema de cobros. Dos meses después, en la EQR, la pregunta del revisor es otra: ¿por qué la tasa de recuperación es del 67% si la propia entidad recuperó el 41% en el ejercicio anterior? El equipo no la pregunta porque el LGD viene "de la dirección" y "no parece raro". Por lo que conozco, este es el patrón clásico en NIA-ES 540: el auditor reta el PD porque tiene datos para retarlo, y acepta el LGD porque no los tiene.

Cómo funciona

NIIF 9 sustituye el modelo de pérdida incurrida (que solo reconocía pérdidas conocidas) por uno prospectivo. La entidad clasifica sus activos financieros en tres etapas. Etapa 1: sin aumento significativo del riesgo desde el reconocimiento inicial. Aquí la provisión se calcula con la PD a 12 meses. Etapa 2: aumento significativo. Aquí la PD pasa a la vida útil del instrumento. Etapa 3: deterioro objetivo. Aquí se calcula la pérdida sobre el flujo recuperable estimado.

El cálculo paso a paso. PD mide la probabilidad de que el deudor incumpla en un horizonte definido. EAD es el saldo pendiente al cierre, ajustado por compromisos no dispuestos cuando aplica. LGD es la fracción de la exposición que no se recuperará. La fórmula básica: ECL = PD × EAD × LGD, ajustada por valor presente cuando el horizonte excede 12 meses.

NIA-ES 540.A21 obliga al auditor a evaluar si el método elegido es apropiado para cada categoría de deudores. La nota A24 añade una exigencia menos citada: la información histórica utilizada debe ser representativa de las condiciones económicas esperadas. Si el histórico cubre 2018-2023 y el cierre es 2024 con un cambio macroeconómico en marcha, usar ese histórico tal cual incumple A24.

Lo que ocurre realmente con el LGD. La entidad mediana no tiene un histórico de recuperaciones segmentado por tipo de deudor, antigüedad y canal de cobro. Lo que tiene es una hoja de cálculo con la recuperación agregada de los últimos cinco años. Aplica esa media a todas las carteras. El auditor verifica que la media es correcta y la acepta. Lo que no se cuestiona: si el 67% de recuperación histórica corresponde a años en los que la cartera estaba dominada por deudores corporativos con garantías reales, y la cartera actual es de consumo sin garantía. La media es la misma, la realidad subyacente es otra. Esa es la bomba de relojería del modelo.

Lo que ocurre realmente con el PD. El equipo dispone de bases de datos sectoriales (CIRBE, Bureau van Dijk, calificaciones internas). El reto al PD es relativamente accesible. Por eso es donde se concentra el esfuerzo de auditoría visible y los hallazgos. El problema no es que el PD esté mal trabajado, es que el PD bien trabajado tapa el LGD mal trabajado. La provisión se ve "auditada" porque la columna de PD está documentada, aunque la columna de LGD sea un único número heredado.

Ejemplo práctico: Créditos Mediterráneos S.L.

Cliente: empresa de financiación al consumidor domiciliada en Valencia. Cartera de créditos personales a 31 de diciembre de 2024 por 28,5 millones de euros. Bajo NIIF 9, modelo de ECL con segmentación por antigüedad de la deuda y número de incumplimientos previos.

Paso 1 — segmentación. La entidad clasifica sus 12.400 créditos en tres etapas. Etapa 1 (antigüedad menor de 30 días): 21,4 millones de euros. Etapa 2 (30 a 90 días con aumento significativo): 5,7 millones. Etapa 3 (más de 90 días, deterioro objetivo): 1,4 millones.

Nota de documentación: PT 3.2.1 documenta la metodología de segmentación, el criterio para el cambio de etapa y los históricos de migración entre etapas durante los últimos tres años.

Paso 2 — estimación de PD. Para Etapa 1, el histórico de impago a 12 meses de Créditos Mediterráneos es del 2,3% (media 2022-2024). La entidad lo ajusta a 2,5% para 2025 invocando el desempleo proyectado en la Comunidad Valenciana (fuente: INE). El equipo coteja con tasas sectoriales del Banco de España: la media del sector consumo está en 2,8%. La PD interna ajustada queda 30 puntos básicos por debajo del sector. Acepta con justificación documentada (la cartera de Créditos Mediterráneos tiene scoring crediticio más estricto que la media).

Nota de documentación: PT 3.2.2 contiene el análisis histórico, los datos macroeconómicos, el cotejo con el sector y la justificación del ajuste prospectivo.

Paso 3 — la complicación con el LGD. El equipo recibe de la dirección una LGD del 33% basada en una recuperación histórica del 67% en los procesos de cobranza judicial (media de 18 meses). Aquí empieza el trabajo real. El equipo solicita el detalle de las recuperaciones por año de origen. Encuentra que el 67% medio se compone de un 78% en 2020-2021 (años con cartera dominada por funcionarios y pensionistas) y un 41% en 2022-2024 (años con expansión a clientes de menor calificación). La media oculta una caída del 37 puntos. El equipo plantea a la dirección una LGD del 55% para la nueva cohorte. La dirección defiende la media como "más estable a largo plazo". Discusión escalada al socio.

Decisión: aplicar la LGD del 55% para los créditos originados desde 2022, y la del 33% para los anteriores. Recálculo de la provisión. Ajuste propuesto: 240.000 euros adicionales sobre la provisión inicial de 620.000 euros. La dirección acepta.

Nota de documentación: PT 3.2.3 contiene el detalle del análisis histórico por cohorte, el correo de discusión con la dirección, la decisión del socio y el recálculo final.

Paso 4 — cálculo definitivo y revelación. ECL Etapa 1 (con LGD diferenciada por cohorte): 312.000 euros. Etapa 2: 305.000 euros. Etapa 3: 243.000 euros. Total: 860.000 euros. Provisión total registrada: 860.000 euros. La diferencia con el cálculo inicial de la dirección (620.000 euros) se explica en la nota de "Información sobre riesgo de crédito" como "ajuste por estratificación temporal del LGD".

Conclusión: la provisión es defendible porque la documentación muestra que cada componente está soportado por datos históricos cohortados, y porque la información prospectiva se justifica explícitamente respecto al histórico relevante.

Donde dos auditores razonables no se ponen de acuerdo

Auditor A defiende que retar el LGD agresivamente expone al auditor a una expectativa de modelización que no le corresponde. Su papel es verificar el modelo de la dirección, no construir uno alternativo. Auditor B defiende que el LGD basado en una media agregada sin estratificación por cohorte no cumple NIA-ES 540.A24, y que el auditor tiene que pedir el detalle aunque la dirección no lo haya producido. Ambos tienen apoyo normativo. El A en NIA-ES 540.A18 (el auditor evalúa la razonabilidad, no construye la estimación). El B en NIA-ES 540.A24 (la información histórica debe ser representativa).

Por lo que conozco, en entidades pequeñas con cartera homogénea la posición A produce auditorías eficientes. En entidades con cartera que ha cambiado de perfil en los últimos tres años, la posición A deja una bomba de relojería sin desactivar. La elección depende del perfil de la entidad, no de una doctrina general.

El incentivo estructural. El cálculo del ECL se firma en marzo, dos meses antes de la firma del informe. La cartera puede haber cambiado entre diciembre y marzo. El histórico que la dirección utiliza es el del cierre. Si la cartera del primer trimestre muestra una migración a etapas peores, eso es información disponible que debería integrarse vía hechos posteriores (NIA-ES 560). En la práctica, casi nadie lo hace. El socio necesita el cliente, el cliente necesita el cierre rápido, y la información del primer trimestre se trata como "fuera del alcance del cierre". El cálculo es correcto a 31 de diciembre, pero ya está obsoleto el día que se firma.

Qué confunden los revisores y auditores

Hallazgos recurrentes a nivel internacional. Las inspecciones de calidad sobre deterioro de activos financieros señalan, año tras año, que aproximadamente un tercio de las deficiencias se refieren a proyecciones de recobro no soportadas por datos observables o a tasas de recuperación mejores que el histórico sin justificación documentada. El ICAC, en sus inspecciones de calidad sobre auditorías de entidades financieras y de financiación al consumidor, identifica el mismo patrón en el mercado español. La nota IFRS IC añade que las entidades confunden la tasa de incumplimiento del sector (PD agregada publicada por supervisores) con la tasa específica de su propia cartera, lo que produce subestimación.

Histórico de 12 meses como muletilla. Un error frecuente es usar solo 12 meses para estimar la PD, ignorando ciclos crediticios y cambios de composición. NIA-ES 540.A24 obliga al auditor a evaluar si el histórico es representativo. Un equipo que verifica que la PD histórica de 3 años es 2,2% pero no cuestiona por qué la entidad la mantiene igual cuando el desempleo regional ha subido 1,8 puntos porcentuales no está cumpliendo A24. Está cumpliendo la apariencia.

Brecha entre histórico y proyección sin documentar. Muchas entidades medianas calculan el ECL en Excel y aplican un ajuste prospectivo "por criterio". El número de la dirección está. El razonamiento del número no. La auditoría que acepta el número porque "no parece raro" deja a la firma expuesta cuando el ajuste se cuestiona en una inspección posterior. La regla práctica: si la entidad no documenta la diferencia entre el histórico y la proyección, los papeles del auditor tienen que documentarla.

Tratar el LGD como dato heredado. La dirección presenta una LGD basada en la práctica del último ejercicio. El equipo la verifica frente al histórico y firma. NIA-ES 540.A24 también aplica al LGD. Si la composición de la cartera ha cambiado, la LGD agregada miente. Esta es la pregunta que la EQR hace y el equipo de campo casi nunca anticipa.

ECL frente a pérdida incurrida

La diferencia es temporal y conceptual. La pérdida incurrida (modelo anterior a NIIF 9) reconoce pérdidas ya ocurridas y conocidas al cierre. El ECL reconoce pérdidas probables a lo largo de la vida del instrumento, basándose en información razonable y soportable, incluida la prospectiva. Un deudor con 45 días de atraso, bajo el modelo incurrido, probablemente no genera provisión. Bajo ECL, ese deudor está en Etapa 2 y la entidad reconoce la pérdida esperada aunque el incumplimiento no haya ocurrido.

La implicación de auditoría es directa. La provisión bajo ECL será casi siempre mayor que bajo el modelo incurrido. Si la provisión actual de la entidad es similar a la que habría tenido bajo el modelo antiguo, hay que investigar por qué. Las dos respuestas habituales —"la cartera mejoró" o "el histórico es excepcional"— exigen evidencia, no afirmación.

Términos relacionados

- Información prospectiva: ajustes a datos históricos para reflejar condiciones económicas esperadas. Es el componente más subjetivo del ECL. - Riesgo de crédito significativo: el umbral que la entidad debe definir explícitamente para determinar cuándo una deuda migra de Etapa 1 a Etapa 2. NIA-ES 540.A22 obliga al auditor a evaluar la definición. - Pérdida en caso de incumplimiento: la tasa de no recuperación, incluidas garantías y derechos de compensación. - Probabilidad de impago: probabilidad de incumplimiento en un horizonte definido. Suele ser el punto que el auditor reta primero, aunque no siempre el más débil. - Garantías y derechos de compensación: elementos que reducen la LGD. Deben estar documentados y ser legalmente exigibles. - Provisión por deterioro de créditos: el registro contable neto en el balance que resulta de aplicar el modelo de ECL a la cartera completa.

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