Índice

- Por qué la NIIF 9 no es el problema (y dónde está el problema) - Las tres etapas y la zona gris del SICR - Auditar EAD, PD y LGD cuando el modelo es del cliente - Caso Constructora Mediterránea: cuando el modelo aprueba pero los inputs no - Lista de verificación para el papel de trabajo - Errores frecuentes que detecta el ICAC - Contenido relacionado

Por qué la NIIF 9 no es el problema (y dónde está el problema)

La NIIF 9 sustituyó al modelo de pérdidas incurridas de la NIC 39 precisamente porque el anterior reconocía las pérdidas demasiado tarde. El párrafo 5.5.1 obliga a reconocer correcciones de valor por pérdidas crediticias esperadas sobre los instrumentos medidos al coste amortizado, y el 5.5.17 exige incorporar información razonable y sustentable sobre eventos pasados, condiciones actuales y previsiones macroeconómicas. Hasta aquí, todo correcto.

Lo que falla en la práctica es otra cosa. La NIIF 9 le dice al cliente que tiene que estimar el futuro. Y el cliente, que rara vez tiene un departamento de riesgos comparable al de un banco, contrata una hoja de cálculo, copia las matrices del año anterior, ajusta dos parámetros con cuatro decimales y se lo entrega al auditor. La cobertura es ingenierilmente impecable; la sustancia, dudosa. En mi experiencia, el riesgo no está en cómo se aplica la fórmula. Está en si los números que entran en la fórmula son auditables.

El reflejo del rolling forward y el escudo metodológico

Hay un patrón que aparece año tras año en encargos pequeños y medianos: el cliente reutiliza el modelo del ejercicio anterior, mantiene la misma matriz de probabilidad de impago (PD), aplica el mismo factor macroeconómico y argumenta "continuidad metodológica" cuando se le pregunta por qué. El equipo de auditoría recibe el modelo, ve que las salidas no han cambiado mucho respecto al cierre anterior, marca la casilla y sigue. Lo llamo, sin cariño, el SALY con escudo metodológico: same as last year envuelto en un memorándum técnico que disfraza el reciclaje.

¿Por qué importa? Porque la NIIF 9.5.5.17 exige información prospectiva razonable y sustentable. Si el modelo no incorpora cambios reales en el entorno (subida de tipos, deterioro sectorial, riesgo geopolítico que afecta a la cartera), no es prospectivo: es histórico con pretensiones. Y eso no cumple. El ICAC lo ha señalado en sus inspecciones a entidades financieras: la información prospectiva genérica sin vinculación cuantificable a indicadores específicos es uno de los hallazgos que más se repiten.

Las tres etapas y la zona gris del SICR

La NIIF 9 clasifica los instrumentos en tres etapas. Ya lo sabe usted, así que no voy a definirlas otra vez. Lo interesante es dónde vive el juicio profesional.

Etapa 1: la trampa de la calma aparente

En el reconocimiento inicial, todo va a Etapa 1, salvo que ya esté deteriorado crediticiamente. Reconoce ECL a 12 meses (NIIF 9.5.5.5) y los ingresos por intereses sobre el valor bruto. Lo que realmente ocurre en muchos encargos es que la cartera entera del cliente vive permanentemente en Etapa 1 porque el cliente no ha definido criterios claros de transferencia. Si los umbrales no existen sobre el papel, no hay evidencia para transferir, y nadie transfiere. La cartera "no tiene problemas". Hasta que los tiene.

Etapa 2: el aumento significativo del riesgo crediticio (SICR)

El SICR es el corazón de toda la auditoría de ECL y, no por casualidad, donde se concentran la mayoría de las salvedades que se ponen en este apartado. La NIIF 9.5.5.10 establece la presunción refutable de los 30 días vencidos, pero solo es eso: una presunción. La pregunta auténtica es si el cliente ha definido indicadores cualitativos y cuantitativos que disparen la transferencia antes de los 30 días. El downgrade de calificación crediticia interna o externa, la activación de un covenant, la concentración sectorial creciente, los datos de comportamiento de pago que se desvían de la cohorte: todo eso debe estar en el modelo y en el manual.

Aquí es donde aparece el segundo patrón que vale la pena nombrar: los disparadores de etapa están sin documentar. El equipo del cliente tiene una intuición de cuándo algo se mueve a Etapa 2, pero el manual no recoge ni el umbral ni el responsable ni el plazo de revisión. Cuando el revisor pregunta "¿por qué este crédito sigue en Etapa 1?", la respuesta es operativa, no documentada. Y entonces el archivo no cuenta ninguna historia.

Etapa 3: deterioro crediticio

Cuando uno o más eventos han impactado de forma negativa los flujos de efectivo futuros estimados (NIIF 9.5.5.11), el activo está deteriorado. ECL durante toda la vida, intereses sobre el valor neto en libros. Esta etapa es la más fácil de auditar porque suele venir respaldada por evidencia objetiva: impago, concurso, reestructuración. Si el cliente clasifica algo en Etapa 3, normalmente es porque ya no le queda más remedio.

Auditar EAD, PD y LGD cuando el modelo es del cliente

La fórmula es ECL = EAD × PD × LGD, ajustada por escenarios macroeconómicos ponderados. El reto no es la fórmula. Es probar cada componente.

Exposición al impago (EAD)

Para préstamos y cuentas a cobrar, la EAD es normalmente el saldo bruto en libros. Para compromisos y garantías financieras, hay que estimar la porción del compromiso que se utilizará si el deudor incumple en el horizonte relevante (NIIF 9.B5.5.19). En la práctica, la EAD suele ser el componente menos discutido porque sale directamente del subsidiario.

Donde he visto problemas: clientes que excluyen los intereses corridos del saldo, clientes que netean compensaciones contractuales que no son legalmente exigibles, clientes que usan saldo medio del periodo cuando la norma exige saldo a la fecha de presentación. Pequeños errores que, agregados sobre una cartera de varios millones, mueven la corrección de valor en el orden de cientos de miles.

Probabilidad de impago (PD)

La PD es donde el modelo del cliente empieza a parecer un sistema cerrado. Para Etapa 1, PD a 12 meses. Para Etapas 2 y 3, PD durante toda la vida. La NIIF 9.B5.5.51 admite usar tasas de impago externas cuando los datos internos son insuficientes, siempre que sean representativas de la cartera. La pregunta : ¿lo son?

Una PD basada en el sector inmobiliario residencial español de los últimos diez años no es representativa para una cartera de pymes constructoras valencianas con un perfil de financiación específico. Cuando el cliente justifica la PD diciendo "es la del Banco de España" o "es la media del sector", el papel de trabajo necesita ir más allá. Por lo que conozco, los modelos que sobreviven a una EQR seria son los que documentan: fuente del dato, segmentación aplicada, calibración a la cartera y contraste retrospectivo (backtesting) frente a impagos reales del cliente en los últimos tres a cinco años.

Pérdida dado el impago (LGD)

La LGD es el porcentaje de la exposición que se pierde efectivamente si ocurre el impago. Para préstamos garantizados hace falta estimar el valor futuro del colateral, los costes de recuperación y los plazos (NIIF 9.B5.5.55, B5.5.58). En carteras comerciales sin garantía real, la LGD suele moverse entre el 25% y el 65% según el sector y la antigüedad del cliente.

El error que más veces he visto: aplicar la misma LGD a tipos de activo distintos. Préstamos hipotecarios, cuentas a cobrar comerciales y compromisos contingentes tienen perfiles de recuperación radicalmente distintos, y agruparlos bajo una LGD única es una simplificación que rara vez se sostiene cuando el revisor pide la segmentación.

Caso Constructora Mediterránea: cuando el modelo aprueba pero los inputs no

> Constructora Mediterránea S.L., sociedad con sede en Valencia, factura 18,4 millones de euros en 2024. A 31 de diciembre mantiene 4,2 millones de euros en cuentas a cobrar comerciales y 850.000 euros en préstamos a sociedades dependientes. La sociedad aplica la matriz de provisiones simplificada para las cuentas a cobrar (expediente práctico de la NIIF 9.5.5.15) y un modelo general para los préstamos intragrupo.

Era el segundo año de auditoría. El equipo recibe el modelo ECL del cliente con una corrección de valor total de 62.180 euros, equivalente al 1,48% de la cartera de cuentas a cobrar. Las salidas parecen razonables. El sector construcción español post-pandemia ha salido del peor escenario, las tasas de impago observadas en la cartera están alrededor del 2% histórico y los disparadores de etapa están definidos en el manual ECL. A primera vista, todo en orden.

clasificación inicial por etapas

Documentación: matriz de clasificación con criterios cuantitativos y cualitativos

Cuentas a cobrar comerciales: - Etapa 1: 3,1 millones de euros (0-30 días vencidos, sin downgrade de rating crediticio) - Etapa 2: 950.000 euros (31-90 días o downgrade interno) - Etapa 3: 150.000 euros (más de 90 días con indicadores de deterioro)

Préstamos a dependientes: - Etapa 1: 850.000 euros, basado en proyección de flujos de las dependientes

cálculo de parámetros de riesgo

Documentación: cada parámetro respaldado por datos históricos y ajustes prospectivos

Cuentas a cobrar Etapa 1: - EAD: 3.100.000 € - PD a 12 meses: 1,8% (matriz histórica de 36 meses, ajustada por condiciones actuales) - LGD: 25% - ECL: 3.100.000 € × 1,8% × 25% = 13.950 €

Cuentas a cobrar Etapa 2: - EAD: 950.000 € - PD durante toda la vida: 12,5% - LGD: 35% - ECL: 950.000 € × 12,5% × 35% = 41.563 €

la complicación

Aquí es donde el encargo dejó de ser rutinario. Al revisar el origen del 1,8% de PD a 12 meses, descubrimos que la matriz histórica de la sociedad cubría 2020-2023, un periodo dominado por moratorias de pagos COVID y por la línea ICO que retrasó artificialmente los impagos. La PD calibrada sobre ese periodo subestimaba sistemáticamente el riesgo real de la cartera de obra civil pública, que en 2024 se enfrentaba a la finalización de los proyectos del Plan de Recuperación y a una concentración mayor en clientes administraciones autonómicas con histórica morosidad larga.

Más todavía: el factor macroeconómico aplicado se basaba en una previsión del PIB elaborada en marzo de 2024 que el propio Banco de España había revisado a la baja en septiembre. El cliente no había actualizado el escenario base en la valoración de cierre. ¿La salida del modelo? Idéntica al ejercicio anterior. Continuidad metodológica, en palabras del equipo financiero del cliente.

lo que hicimos

No estábamos discutiendo el modelo. Estábamos discutiendo si los inputs eran sustentables. Mi opinión, asumida ante el socio: la corrección de valor de 62.180 euros estaba probablemente infraestimada porque la PD se calibraba sobre un periodo no representativo y el factor prospectivo estaba desactualizado. La razón: la NIIF 9.5.5.17 exige información prospectiva razonable y sustentable, y un escenario base elaborado seis meses antes del cierre, sin actualización pese a revisiones públicas oficiales, no cumple ese requisito.

Aquí surgió un desacuerdo legítimo dentro del equipo. La gerente del encargo defendía que el efecto cuantitativo de recalibrar la PD con un horizonte 2017-2023 (incorporando un periodo pre-COVID) era inferior a la materialidad de desempeño y, por tanto, no procedía registrar ajuste. La socia firmante sostenía la posición contraria: aunque el efecto cuantitativo no llegase a materialidad, el archivo necesitaba documentar el análisis de sensibilidad porque la deficiencia metodológica era cualitativamente relevante para una salvedad por limitación al alcance si el cliente se negaba a recalibrar. Las dos posiciones eran defendibles. Ganó la segunda, y se pidió al cliente un análisis de sensibilidad documentado con tres escenarios alternativos. La corrección de valor final acabó siendo 71.400 euros tras incorporar la recalibración parcial.

Conclusión del expediente: la corrección de valor inicial parecía razonable y la tentación de renunciar a más actuaciones estaba ahí. Pero el archivo no podía cerrarse mientras los inputs no fuesen sustentables. La diferencia entre 62.180 € y 71.400 € no es lo importante. Lo importante es que el archivo, ahora, cuenta una historia: la sociedad reconoció una deficiencia, recalibró parcialmente, documentó el resto y el auditor dejó constancia del análisis de sensibilidad.

Lista de verificación para el papel de trabajo

1. Disparadores de etapa con umbrales cuantificables y responsable identificado: documente quién decide la transferencia, qué umbrales la disparan (días de mora, downgrade de rating, ratio financiero crítico) y con qué frecuencia se revisa. Sin responsable nombrado, el control no existe operativamente.

2. Histórico de impago segmentado y representativo: mantenga al menos tres a cinco años de datos por tipo de cliente, sector y geografía. Si el periodo cubierto incluye anomalías macroeconómicas (COVID, moratorias ICO), justifique por qué la PD calibrada sigue siendo representativa o aplique un periodo extendido.

3. Información prospectiva con vinculación cuantificable: indicadores económicos relevantes (PIB sectorial, tasa de paro, precios inmobiliarios) traducidos a un ajuste numérico de la PD o la LGD, con la fuente y la fecha del dato. "Condiciones económicas adversas" no es información prospectiva.

4. Ajustes de gestión (overlays) documentados con justificación técnica: cualquier overlay sobre la salida del modelo necesita memorando de soporte, importe, lógica del ajuste, responsable de la aprobación y revisión periódica.

5. Backtesting trimestral o, como mínimo, anual: comparación de las pérdidas estimadas con las realizadas, segmentado por etapa y por cohorte, con explicación de las desviaciones.

6. Análisis de sensibilidad sobre los inputs críticos: PD ±20%, LGD ±10%, ponderación de escenarios macro alternativa. El revisor lo va a pedir.

7. Lo importante: la ECL es una estimación ponderada por probabilidad (NIIF 9.B5.5.37). No es el peor escenario. No es el escenario base. Es el promedio ponderado.

Errores frecuentes que detecta el ICAC

- Días de mora como criterio único de etapa: la NIIF 9.5.5.10 establece la presunción de los 30 días como refutable, no como regla absoluta. Las inspecciones del ICAC al sector financiero recogen reiteradamente la falta de criterios cualitativos.

- LGD homogénea para tipos de activo distintos: las recuperaciones de un préstamo hipotecario, una cuenta a cobrar comercial y un compromiso contingente no se parecen entre sí. Aplicar una LGD media del 35% a toda la cartera es un atajo que el archivo no soporta cuando se pide la segmentación.

- Información prospectiva genérica: "condiciones económicas adversas" sin vincular indicadores específicos a cambios en parámetros incumple el 5.5.17. El revisor pregunta: si el PIB sectorial baja un 1%, ¿cuánto sube la PD? Si la respuesta es "depende", el papel está flojo.

- Reciclaje del modelo del ejercicio anterior sin recalibración: continuidad metodológica no es lo mismo que cumplimiento. Cada cierre exige verificar que los datos de entrada siguen siendo razonables y sustentables a esa fecha.

Contenido relacionado

- Deterioro de activos financieros: definición del deterioro crediticio y criterios de identificación según NIIF 9 - Calculadora de materialidad NIA-ES: determine si las correcciones de valor por ECL son materiales para efectos del encargo - Guía de aplicación de la NIIF 16: consideraciones de estimación y juicio profesional en otra norma con componentes prospectivos relevantes

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