Lo que el AFM encuentra (y el ICAC confirma)

El proceso de la dirección no se evalúa; se acepta

El hallazgo más repetido del AFM es que los auditores saltan directamente al resultado (el importe de la estimación) sin evaluar si el proceso que lo produjo tiene sentido. La NIA-ES 540.13 pide algo concreto: que usted comprenda cómo la dirección identifica la necesidad de una estimación, cómo selecciona el método, qué datos usa, qué supuestos aplica y cómo llega al importe final.

Lo que realmente ocurre es que el auditor pide la hoja de cálculo, comprueba que la fórmula cuadra y pasa al siguiente punto del programa. Desde mi punto de vista, eso no es auditar una estimación. Es auditar una suma.

En la práctica, eso significa que el papel de trabajo debería documentar cinco elementos separados: la identificación de circunstancias que requieren estimaciones, la selección del método, la identificación de datos, el desarrollo de supuestos y la selección de la estimación puntual. Para cada uno, evalúe si los controles de la entidad proporcionan seguridad razonable sobre la integridad del proceso. Si su papel de trabajo solo muestra la fórmula final recalculada, los papeles están flojos y cualquier inspector lo verá en diez minutos.

Los supuestos se aceptan como datos técnicos cuando son juicios

El 62% de las deficiencias que encuentran los reguladores internacionales en estimaciones se relacionan con la evaluación de supuestos. No sorprende. Los supuestos de la dirección llegan envueltos en jerga técnica (tasas de descuento, probabilidades de cobro, vidas útiles residuales, curvas de mortalidad) y el equipo de auditoría muchas veces carece de la experiencia para cuestionarlos. La NIA-ES 540.15 exige que usted evalúe si los supuestos son apropiados en el contexto del marco de información financiera aplicable.

Vaya por delante que la mayoría de los equipos no cuestionan los supuestos porque no saben cómo hacerlo, no porque sean negligentes. La tasa de descuento que usa el cliente para el test de deterioro viene de un informe de valoración de 80 páginas, y el senior del encargo tiene 26 años y dos temporadas de experiencia. No va a discutir con el director financiero sobre la prima de riesgo país.

Lo que el AFM espera (y lo que cualquier inspector del ICAC buscará) es que para cada supuesto relevante usted obtenga evidencia de su pertinencia: comparación con datos del sector cuando existan, análisis retrospectivo de supuestos similares en períodos anteriores, verificación de la consistencia con supuestos usados en otras áreas del negocio, y evaluación de si los supuestos reflejan las intenciones reales y la capacidad de la dirección. Cuando el equipo no tenga el conocimiento técnico, la solución es un experto del auditor conforme a la NIA-ES 620. No lo digo yo; lo dice el párrafo 8 de la NIA-ES 540.

La evaluación de sesgos existe en la plantilla pero no en el expediente

El 38% de los expedientes inspeccionados muestran documentación insuficiente sobre la evaluación de sesgos de la dirección. La NIA-ES 540.21 lo exige con claridad: evalúe si las decisiones de la dirección al realizar estimaciones indican la posible existencia de sesgo.

El problema de fondo es que el sesgo no llega con una etiqueta. No es que el director financiero diga "voy a manipular esta provisión". El sesgo se manifiesta en patrones: selección sistemática de supuestos optimistas, cambios en metodologías sin justificación técnica, estimaciones que siempre caen justo por debajo del umbral de materialidad. El socio necesita el cliente, el equipo no quiere problemas, y nadie escribe "hemos detectado sesgo de la dirección" en un papel de trabajo.

En mi caso, lo que funciona es un memorando específico que documenta tres cosas: primero, la revisión de estimaciones del período anterior para identificar patrones de variación entre el importe estimado y el resultado real posterior; segundo, el análisis de si las estimaciones del período actual muestran sesgo direccional (siempre optimistas o siempre pesimistas); tercero, la consideración de si los cambios en estimaciones están justificados por cambios reales en circunstancias o por nueva información. Esa documentación debe conectar con la evaluación de riesgo de fraude conforme a la NIA-ES 240.32, porque las estimaciones son terreno natural de manipulación de resultados.

La incertidumbre alta no activa procedimientos adicionales

Los reguladores encuentran que los auditores no modifican sus procedimientos cuando las estimaciones tienen alta incertidumbre. La NIA-ES 540.16 pide que usted determine si alguna estimación identificada da lugar a riesgos importantes. Si la respuesta es sí, los procedimientos estándar (recalcular, comparar con el año anterior) son insuficientes.

Lo que realmente ocurre es que el auditor aplica el mismo programa de trabajo para una provisión de garantías basada en datos históricos sólidos que para un deterioro de fondo de comercio basado en proyecciones a cinco años. Son dos mundos de incertidumbre diferentes, y la respuesta de auditoría debería reflejarlo.

Cuando una estimación presenta alta incertidumbre, considere desarrollar una estimación puntual o rango independiente para comparar con la estimación de la dirección, evaluar cómo la dirección ha considerado cursos de acción alternativos, y obtener evidencia posterior hasta la fecha del informe cuando esté disponible. Para estimaciones con riesgo importante, la NIA-ES 540.18 exige que usted evalúe el diseño y la aplicación de los controles de la entidad sobre esa estimación específica.

Ejemplo práctico: provisión por deterioro de inventarios con complicación

Constructora Mediterránea S.L. es una empresa de construcción con sede en Valencia que reporta bajo PGC español. Al 31 de diciembre de 2023, mantiene inventarios de materiales de construcción por 4,2 millones de euros. Durante el ejercicio, el sector experimentó volatilidad en los precios de materiales por las interrupciones en las cadenas de suministro post-pandemia.

Hasta aquí, el caso parece sencillo. Lo que lo complica es lo que vino después.

El CFO explica que calculan la provisión por deterioro comparando el coste de cada línea de inventario con su valor neto realizable estimado (precio de venta estimado menos costes de terminación y venta). Para materiales no usados en más de 12 meses, aplican automáticamente una provisión del 25%. La regla suena razonable. Pero nadie ha justificado por qué el 25% y no el 15% o el 40%. Es un número redondo sin análisis detrás.

Al evaluar los supuestos, la dirección usa precios de mercado actuales para estimar valores netos realizables pero no considera la tendencia decreciente de precios observada en el cuarto trimestre de 2023. Los datos del sector muestran una reducción del 12% en ese período. Para materiales especializados sin mercado activo, usa el coste histórico ajustado por inflación general del 3,2%, lo cual es inadecuado porque la inflación de materiales de construcción especializados no sigue la inflación general.

Seleccionamos 15 líneas de inventario que representan el 67% del valor total. Para cada línea, verificamos coste unitario con facturas de compra, cantidad física con recuento de inventario, antigüedad con registros de movimiento de almacén, y estado de conservación con el informe del responsable de obra. Una línea de materiales cerámicos presenta antigüedad de 18 meses que la dirección no había identificado en su análisis inicial.

Para esos materiales cerámicos (valor en libros de 380.000 euros, antigüedad de 18 meses), obtenemos cotizaciones de cuatro proveedores alternativos. El precio de mercado actual promedia un 15% por debajo del coste histórico. Nuestra estimación independiente indica una provisión adicional de 57.000 euros, por debajo del umbral de materialidad de ejecución (85.000 euros).

Ahora viene la parte que el AFM buscaría. No basta con decir "importe por debajo de materialidad, sin ajuste". Los 57.000 euros van al resumen de diferencias de auditoría. Si hay otras diferencias en la misma dirección (todas infravalorando provisiones), el acumulado puede superar materialidad. La carta de recomendaciones debe explicar por qué la regla del 25% carece de justificación y por qué los precios de mercado usados no reflejan la tendencia del sector. Y si la dirección se niega a mejorar su proceso para el año siguiente, eso es información relevante para su evaluación de la actitud de la dirección conforme a la NIA-ES 260.

Esto es lo que distingue un expediente que pasa inspección de uno que genera un hallazgo. No es el resultado numérico; es la documentación de que usted evaluó el proceso, cuestionó los supuestos y conectó las conclusiones con el resto del encargo.

Por qué la práctica diverge de la norma (y qué hacer al respecto)

La razón profunda de que estos hallazgos se repitan año tras año, en los Países Bajos con el AFM y en España con el ICAC, no es que los auditores desconozcan la NIA-ES 540. La conocen. El problema es de incentivos. Cuestionar las estimaciones de la dirección requiere tiempo, conocimiento técnico y disposición a mantener conversaciones incómodas con el cliente. En una firma donde los presupuestos de horas están ajustados y el socio no quiere perder el encargo, la presión natural es sacar adelante con lo que hay.

No digo que sea aceptable. Digo que si no se reconoce esta realidad, las listas de verificación y los programas de trabajo no van a resolver nada por sí solos. Un auditor bien intencionado con una plantilla deficiente puede producir un expediente decente. Un auditor bajo presión con la mejor plantilla del mundo va a marcar las casillas y seguir adelante.

Desde mi punto de vista, hay dos cosas que marcan la diferencia. La primera es la formación específica en estimaciones para el equipo del encargo (no una sesión genérica de NIA-ES, sino trabajo práctico con las estimaciones del sector del cliente). La segunda es que la revisión del socio se centre en las estimaciones antes de que se firme el informe, no después cuando ya es tarde.

El escándalo de Gowex en España demostró que las estimaciones de ingresos pueden ocultar un fraude durante años si nadie cuestiona los supuestos subyacentes. Y el caso Grifols/KPMG más reciente ha vuelto a poner sobre la mesa la pregunta de si los auditores cuestionan los supuestos de la dirección con independencia real o si la presión comercial condiciona el juicio profesional. No hay una respuesta cómoda.

Lo que debería cambiar en su próximo encargo

Si tuviera que reducirlo a lo que más importancia tiene, sería esto: deje de recalcular y empiece a cuestionar.

Documente el proceso completo de la dirección, no solo el resultado final. La NIA-ES 540.13 pide comprensión del método, datos, supuestos y proceso de selección. Para cada supuesto relevante, obtenga evidencia independiente: datos del sector, análisis retrospectivo, verificación de consistencia interna. Mantenga un memorando de sesgos con la revisión de estimaciones anteriores frente a resultados reales, el análisis de sesgo direccional en estimaciones actuales, la evaluación de cambios injustificados en metodologías, y la conexión con riesgo de fraude conforme a la NIA-ES 240.32.

Cuando la incertidumbre sea alta, aplique procedimientos adicionales de verdad: estimación independiente, análisis de sensibilidad, evidencia posterior. No se limite a anotar "alta incertidumbre" en el papel de trabajo y aplicar el mismo programa que para cualquier otra partida.

Y considere al experto del auditor conforme a la NIA-ES 620 cuando los supuestos requieran conocimiento que su equipo no tiene. Pedir ayuda no es una debilidad; es lo que la norma espera. Pretender que un equipo generalista puede evaluar una valoración actuarial o un modelo de deterioro con proyecciones a diez años es lo que genera los hallazgos.

Hay un debate legítimo sobre hasta dónde debe llegar el auditor en el cuestionamiento de las estimaciones. Algunos argumentan que el auditor no es un valorador y que exigir estimaciones independientes para cada partida es desproporcionado y encarece la auditoría hasta hacerla inviable para pymes. Tienen razón en parte. Pero la alternativa (aceptar lo que dice la dirección sin más) es lo que el AFM y el ICAC encuentran en sus inspecciones. La solución está en algún punto intermedio, y encontrar ese punto es lo que separa al auditor competente del que se limita a rellenar plantillas.

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